lunes, 21 de septiembre de 2015

Un paseo por el Londres de Jack the Ripper

¨Sólo se habla de un asunto en toda Inglaterra¨
W.S. Stead

Hay algo relacionado con el Londres Victoriano y sus cientos de historias, que desde hace más de 20 años me tiene especialmente intrigada. 

Por todo lo que he leído, como aficionada y entusiasta de la Historia, el SXIX británico y especialmente la época victoriana,  es uno de los momentos históricos que más bibliografía ha producido y a mí, más me apasiona. 

Parece que hay una marea de adictas y adictos a esta época, sobre la que muchas personas, aunque profesionalmente no nos dediquemos a ello, nos encanta entrar a valorar e investigar. Evidentemente, la marea la encabezan los historiadores/as británicos/as a la que poco a poco nos hemos ido uniendo todo tipo de adictos en la materia, siendo ingleses y norteamericanos, desde mi punto de vista, los profesionales de la Historia que mejor nos acercan a los múltiples matices de una época llena de contrastes. 

Dentro de esta etapa, hay un hecho sobre el me encanta leer y leer: los sucesos entorno a los asesinatos de Jack el Destripador (Jack the Ripper en su versión inglesa).  Yo he sido incluso una de  esas turistas que se ha apuntado un memorable visita guiada por Withechapel (Jack the Ripper Tour), aprovechando un viaje de trabajo para compaginar mi pasión por la Historia de Londres, sus oscuras y siniestras historias y de paso, pasear por la intrigante Bleecker Street

Hay miles de historias sobre Jack el Destripador, como todo el sabe, pero pocas analizan de forma tan brillante el impacto de las muertes del desconocido asesino, como lo hace Judith R.Walkowitz  en su libro La ciudad de las pasiones terribles. Narraciones sobre el peligro sexual en el Londres victoriano (Cátedra.1992). Y aunque he intentado indagar en los sucesos, más allá del estudio de las mujeres que fueron asesinadas en el otoño de 1888, no he encontrado ninguna información que diseccione tan bien como este libro, los matices de por qué este asesino se convirtió en protagonista y referente del terror de una época. 

Los asesinatos de las mujeres (todas ellas prostitutas) de Jack el Destripador,  en un contexto histórico como el SXIX inglés,  deben de entenderse desde perspectivas que van mucho más allá de un mero análisis criminalístico. La historia dede de entenderse 










sábado, 19 de septiembre de 2015

"Jaulas Doradas" y una decepción "typical Spanish"

Después de todos estos años sin escribir, me lanzo a la rutina, nada más y nada menos que con un intento lo menos presuntuoso de analizar la exposición temporal "Jaulas Doradas" del Museo del Traje de Madrid


Hoy es un día precioso, soleado y con una temperatura estupenda que sólo recuerdo en los meses de septiembre en esta ciudad. Como he visto que la exposición terminaba mañana (luego he comprobado que se ampliaba a octubre) no quería perder la oportunidad de visitarla, así que nada mejor que planificar un pequeño paseo por el Parque del Oeste hasta llegar a sus instalaciones. 

Lo primero que me ha llamado la atención, quizá por mi propia falta de costumbre a la hora de visitar este museo, ha sido la dificultad con la que me he encontrado para reconocer la entrada al recinto. Vale, sí. Es culpa mía. Seguro que si hubiera estado antes, no habría supuesto ningún inconveniente. 

Una vez encontrada la entrada, tengo que reconocer que al abrir la puerta, la ambientación inicial me ha sorprendido gratamente. No tengo mucha idea de curatoría, sólo lo que una freakie doctorada en Historia (que abandoné hace casi 10 años) conoce de los museos de Historia, Arqueología, etc, pero sí que he sentido esa sensación tan gratificante que se vive al entrar en un museo o exposición que estás deseando visitar.  

La puesta en escena me ha parecido francamente preciosa. La idea metafórica de las jaulas doradas, simbolizadas a través de unas de cadenas de color dorado que caían desde el cielo, envolviendo a las diferentes prendas,  le daba una gran fuerza a lo que estaba viendo. 



Reconozco también que me ha encantado estar allí sola, para poder visitar la exposición tranquilamente sin ruidos y sin distracciones. 

A medida que iba caminando entre trajes de época, mi cabeza ha empezado a "rumiar" (la gente de psicología sabe muy bien a qué me refiero con este nombre). No podía creerme que estuviera observando piezas tan bonitas e ilustrativas como esas, sin que existiera a lo largo de todo el recorrido ni un sólo panel o información que permitiera contextualizar lo que estaba viendo.

Ni análisis de género, ni análisis social, ni contexto político y ni mucho menos, ni una sola crítica reflexiva sobre un tipo de indumentaria que sólo se podían permitir determinadas clases sociales. Yo me atrevería a decir, "readaptando" la proclama de Katte Millet "lo personal es político", que "la vestimenta es política". 

Así que lentamente he ido recorriendo el laberinto de indumentaria femenina del SXIX, encontrándome con corsés, miriñaques y polisones de la alta sociedad española (eso creo, porque tampoco estaba claro) y de la familia real española, sobre los que sólo mi vista alcanzaba a leer -en unas preciosas leyendas situadas en las paredes-, su evolución y uso entre mediados y finales del
S XIX y principios del SXX. 

La ausencia de contextualización histórica, de género y social de una exposición con estas características, impide a las  personas que la visitan establecer ese obligatorio encuentro entre la libertad o discriminación de las mujeres, la historia de los hechos políticos,  sociales y, las relaciones sociales y de clase.

Esta entrada no pretende entrar en ese análisis obligatorio y sobre el que los buenos museos europeos y norteamericanos que yo conozco, siempre profundizan. Quizá sea motivo de análisis en otro momento. Pero yo me pregunto, ¿quién no viendo unos corsés como éstos no es capaz de entender que el cuerpo de las mujeres siempre ha sido maltratado y utilizado para mermar nuestra libertad y para controlarla?. 

Aquí dejo algunas fotos de la preciosa pero "typical Spanish" exposición "Jaulas Doradas"sobre "prendas de indumentaria femenina, que en combinación con armazones interiores (miriñaque y polisones) y corsés, intentará poner de manifiesto,los momentos más singulares y paradigmáticos en la configuración de la silueta, constreñida y enjaulada, que predominó en la imagen y estética de la mujer de la segunda mitad del S XIX" en palabras del Museo del Traje. 

Polisón
Vestido con polisón
Vestido con miriñaque
Corsés
*Para profundizar sobre la relación entre la indumentaria, estética y política, recomiendo este artículo de la historiadora británica Lucy Worlsley: "The politics of hair"

"Jaulas Dorada". Museo del Traje de Madrid

Organizada por:Museo del Traje
Comisaria: Elvira González
Coordinador: Juan Gutierrez

martes, 23 de diciembre de 2014

La Historia que me volví a encontrar

La verdad es que confieso que no sé muy bien cómo comenzar a escribir esta primera entrada después de dos años sin la rutina de escribir en el que fue,durante 5 años, mi único blog.

Las formas de comunicarme en la red, de expresar mis sentimientos o de querer que la gente los comparta, han cambiado de forma radical desde 2007. Ahora nunca podría volver a "De Tirso al Mundo", ni creo que mis entradas tendrían el interés que por aquel entonces yo misma pensaba que tenían. Ni siquiera yo misma sería capaz de expresar abiertamente todo lo que me atrevía a contar en aquel querido blog.

La realidad de la comunicación en las redes ha dado un giro tan espectacular que yo misma he cambiado mi relación con ellas y con lo que deseo contar. No todo vale como antes.

Ojo, ni pretendo hacerme un hueco en la Escuela de Annales, ni aspiro a nada más que a disfrutar retomando lo que nunca dejé: mi pasión por la Historia.

Con mi modesto título universitario de Licenciada en Historia o mi ya olvidado doctorado en Historia Contemporánea, vuelvo a mis raíces, de las que nunca me aparté, quizá rompiendo las normas del juego que me marcó la universidad,  para poder mezclar, sin que nadie me ponga nota, todo aquello que para mí da forma a la Historia: una lectura, una novela, una prenda, un olor, una foto o un documental "no doblado" de la BBC.

Así, todo "junto", según vaya pasando por mi vida y según me vaya gustando, hablare de ello como a mi "me plazca".

Porque la Historia, ya lo dice Bill Bryson, "es básicamente ésto: montones de gentes haciendo cosas normales (...): la historia del comer, del dormir, de la práctica del sexo o de hacer todo lo posible por divertirse".