La verdad es que confieso que no sé muy bien cómo comenzar a escribir esta primera entrada después de dos años sin la rutina de escribir en el que fue,durante 5 años, mi único blog.
Las formas de comunicarme en la red, de expresar mis sentimientos o de querer que la gente los comparta, han cambiado de forma radical desde 2007. Ahora nunca podría volver a "De Tirso al Mundo", ni creo que mis entradas tendrían el interés que por aquel entonces yo misma pensaba que tenían. Ni siquiera yo misma sería capaz de expresar abiertamente todo lo que me atrevía a contar en aquel querido blog.
La realidad de la comunicación en las redes ha dado un giro tan espectacular que yo misma he cambiado mi relación con ellas y con lo que deseo contar. No todo vale como antes.
Ojo, ni pretendo hacerme un hueco en la Escuela de Annales, ni aspiro a nada más que a disfrutar retomando lo que nunca dejé: mi pasión por la Historia.
Con mi modesto título universitario de Licenciada en Historia o mi ya olvidado doctorado en Historia Contemporánea, vuelvo a mis raíces, de las que nunca me aparté, quizá rompiendo las normas del juego que me marcó la universidad, para poder mezclar, sin que nadie me ponga nota, todo aquello que para mí da forma a la Historia: una lectura, una novela, una prenda, un olor, una foto o un documental "no doblado" de la BBC.
Así, todo "junto", según vaya pasando por mi vida y según me vaya gustando, hablare de ello como a mi "me plazca".
Porque la Historia, ya lo dice Bill Bryson, "es básicamente ésto: montones de gentes haciendo cosas normales (...): la historia del comer, del dormir, de la práctica del sexo o de hacer todo lo posible por divertirse".
